viernes, 1 de agosto de 2014

América nuestra que estas en la tierra: Integración y revolución.
Capítulo 2

El capítulo 2 hace un resumen extenso acerca de “nuestra naturaleza”. Al entender un poco acerca de la geografía que rodea a nuestro país, comprendemos un hecho que muchas personas ignoran, somos muy privilegiados por vivir en el pedazo de tierra en el que nos tocó vivir. La ubicación de nuestro continente de por sí ya es privilegiada con respecto a la otros países en el mundo. El hecho de que América latina posea el dominio de los pasos entre los océanos atlántico y pacífico constituye como principal amenaza de independencia a los Estados Unidos únicamente, ya que el océano se convierte en su principal muralla. La topografía a pesar de ser diferente, en líneas generales no ha sido causa de desintegración de las naciones que componen américa latina; como menciona Luis Britto García “la fisionomía cultural primigenia de los habitantes de los Andes y los restantes sistemas montañosos latinoamericanos antes unifica que separa de Norte a Sur a toda América Latina, al igual que tiende vínculos por toda ella la peculiaridad de las zonas costeñas y de las llanuras que dan a ella.”
Los recursos que se poseen y  se explotan de nuestra geografía demuestran lo rica que es nuestra tierra. Como bien se deja claro en la lectura del capítulo dos, no hay recurso necesario para la vida humana y el desarrollo civilizatorio del que carezca América Latina y el Caribe. El hecho de la contaminación que existe hoy en el planeta es un resultado directo de la explotación desmedida de la que han sido victima los recursos naturales, la tierra se ha tratado sin respeto, existió un periodo en el que hubo un abandono masivo de los campos de cultivo lo que obviamente repercutió de manera desfavorable para el ambiente. Solo pensar en los números de riqueza que se llevaron a partir de nuestros recursos nos demuestra el control que tenía la colonia sobre el subsuelo. Como menciona Britto “Tarea de un cambio revolucionario e integrador es recuperar la propiedad sobre nuestros recursos y sobre las principales industrias que los explotan, reorientar la producción primordialmente hacia el uso y re elaboración internos, y consumirlos en forma sustentable y reciclable para asegurar su utilidad por tiempo indefinido.”
En Latino américa también existe aun actualmente una lucha una guerra por la apropiación del agua, y resulta que nuestro país Venezuela tiene el río Orinoco, el río Amazonas y el lago de Maracaibo. A comienzos de 2004, en dos horas se aprobaron los 87 artículos de la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal, y por vía de fast track se impusieron distados de irrestirictiva privatización de aguas, lagunas y lagos que se incorporaron a la ley. El artículo 26 del texto citado viola de una forma muy grande la constitución de la república varias veces y se pretendía dejar sin conocimiento a las personas acerca de esta ley debido a que se engavetó esperando su promulgación. Afortunadamente se llegó a conocer la norma de manera previa lo que permitió que por medio de comunicados, campañas y recolecciones de firma este proyecto fuese detenido y ahora tenemos aún lagos, lagunas y ríos que nos pertenecen como recursos y no como bienes negociables.

Es imposible hablar de nuestra tierra sin tocar el tema del variado ecosistema que poseemos y que poco a poco nos hemos dado a la tarea de eliminar. Al acabar con los bosques y selvas, la biodiversidad también va acabando, no solo de especies animales, sino también de pobladores originarios de estas zonas. El hecho de que la contaminación del aire se cobre la vida de casi tres millones de personas anualmente es un dato alarmante. Tocar este aspecto hace que cualquier persona que se considere ecologista, como yo personalmente, no haga menos que preguntarse en qué momento las personas empezará a darse cuenta de la importancia que tiene respetar de manera consciente el entorno en el que vivimos, el cual de manera codiciosa muchos están destruyendo, en qué punto se entenderá que nuestro pedazo de tierra puede ser la última gran reserva del planeta y que es nuestro debe ser preservarlos para poder sobrevivir.

 Pierangela Peña Mejía
C.I: 20200298

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