Desde 2004 se habla en Venezuela de la existencia de un Presupuesto Paralelo (1) del
cual dispone el Ejecutivo Nacional para su gestión, que no se refleja en el
Presupuesto Nacional aprobado por la Asamblea Nacional cada año.
Los fondos extraordinarios, o lo que comúnmente se conoce como
el Presupuesto
Paralelo, son los equivalentes a la llamada caja chica del Gobierno
y son aquellos recursos disponibles e ingresos extraordinarios que se destinan
para el gasto discrecional del Gobierno y que en su mayoría (a excepción de los
créditos adicionales) no están incluidos dentro del Presupuesto Nacional
aprobado por la Asamblea Nacional. Al no estar incluidos en el Presupuesto
Nacional, no se rinde ningún tipo de cuenta sobre la ejecución de los recursos
a la Asamblea y su utilización tiene una gran opacidad para todos los
venezolanos.
Para tener una idea más práctica de donde se encuentran los
fondos para el Presupuesto
Paralelo, podemos decir que estos se encuentran en diferentes
entidades estatales como Bandes, Banco del Tesoro, Fondo Miranda, Tesorería
Nacional, Fondo Chino, Fonden y Pdvsa.
Actualmente, según nuestras estimaciones, estos fondos alcanzan
los US$53.100 millones al cierre de diciembre del año pasado. Sin embargo,
estos fondos están compuestos por recursos en VEB y recursos en US$ y los
primeros contabilizados a 4,3 VEB/US$.
Los fondos que componen el Presupuesto Paralelo provienen
de diferentes fuentes:
—Divisas que Pdvsa acumula y no vende al Banco Central;
—Divisas que Pdvsa transfiere al Fonden;
—Las reservas internacionales consideradas como “excedentarias”;
—El Fondo Miranda se nutre de los fondos que no son utilizados y que corresponden al Presupuesto Nacional;
—Utilidades cambiarias y
—Fondos varios por contratos con otros países (China, por ejemplo).
—Divisas que Pdvsa transfiere al Fonden;
—Las reservas internacionales consideradas como “excedentarias”;
—El Fondo Miranda se nutre de los fondos que no son utilizados y que corresponden al Presupuesto Nacional;
—Utilidades cambiarias y
—Fondos varios por contratos con otros países (China, por ejemplo).
El origen principal de estos recursos está en la subestimación
del precio promedio del barril de petróleo a la hora de elaborar la Ley de
Presupuesto Nacional. Esta subestimación consciente se realiza para poder tener
mayor discrecionalidad a la hora de realizar gasto público, a través de los
créditos adicionales, que vendrían siendo lo que se conoce como gasto
extrapresupuestario.
Este gasto extrapresupuestario termina reflejándose en el gasto
a final de año del GC y está compuesto únicamente por los créditos adicionales
aprobados por la Asamblea Nacional. Sin embargo, a pesar de que representan en
gran parte la discrecionalidad que tiene el Ejecutivo a la hora de ejecutar el
gasto, es sólo una porción de los recursos a la que nos referimos cuando
hablamos de Presupuesto
Paralelo.
Además de los créditos adicionales, el gasto del Presupuesto Paralelo está compuesto por dos elementos importantes que
lo diferencian del gasto presupuestario. El primer elemento es que el gasto
paralelo sería todo el gasto que se encuentra fuera del ámbito del Presupuesto
Nacional, lo que se traduce en todo gasto que se realice a través de las
instituciones del SPR diferentes al GC, quién, en teoría, es el único sujeto
del Presupuesto; y el segundo elemento es el gasto realizado por las empresas y
entes pertenecientes al SPF.
A pesar de que el Presupuesto Paralelo representa
un monto bastante importante disponible para el gasto del Ejecutivo, en
diciembre 2008 los recursos extraordinarios sumaban US$52.800 millones,
una cifra similar a la del cierre del año pasado. Pero existe un cambio
relevante: hace tres años, los recursos en bolívares representaban 53,0% del
total y, por ende, el 47,0% restante estaba en dólares; ahora estas
proporciones variaron a 65,5% en bolívares y 34,5% en dólares. Si tomamos en
cuenta la devaluación del tipo de cambio oficial en el período, la caída de
capacidad de gasto es mucho mayor de lo que se puede pensar inicialmente.
La recuperación de los precios del petróleo ha permitido al
Gobierno subir de nuevo el nivel de la cuenta del Presupuesto Paralelo que
había llegado a su nivel más bajo en enero de 2010, cuando alcanzó los
US$38,2 millones, debido principalmente a la devaluación del tipo de
cambio, registrando la mayor caída en la proporción en bolívares. La
recuperación se da con los sucesivos traspasos de reservas excedentarias al
Fonden, además de los acuerdos firmados con China por un monto que supera los
US$ 30.000 millones.
Existen varias justificaciones para la existencia del Presupuesto Paralelo.
Tiene varias raíces que derivan de una misma semilla: el proyecto socialista
del presidente Chávez.
La primera razón obedece a la capacidad que tendría el Gobierno
de gastar, sin necesidad de consultar a la Asamblea Nacional. Esta
discrecionalidad le permite al presidente Chávez financiar campañas, proyectos
y misiones y tomar decisiones que tienen principalmente carácter político, que
pudiesen causar más ruido en algunos casos o que no son tan populares
políticamente. Sin embargo, como el uso de estos recursos es poco transparente,
las consecuencias de las decisiones tomadas no derivan en situaciones que
representen un costo político real. Este año electoral contar con un
presupuesto de este tipo es un arma muy poderosa para el presidente Chávez
garantizarse su reelección.
Como segunda razón está el hecho de que el Gobierno, y en
específico el presidente Chávez, no quiere, bajo ninguna circunstancia, volver
a sentirse vulnerable en situaciones como la del paro petrolero. Con esta
cantidad de recursos disponibles en el Presupuesto Paralelo el Presidente tendría una mayor capacidad de
maniobra a la hora de enfrentar una situación de tensión, como la que ocurrió
en aquel momento y como la que él cree podría ocurrir en el futuro.
La tercera razón es que le permite al Ejecutivo limitar la
capacidad de maniobra de los gobiernos regionales y locales, pues la
acumulación de estos recursos se hace en detrimento de recursos que le
corresponderían a estos niveles de gobierno.
Una última justificación es que con estos recursos el Gobierno
puede realizar expropiaciones, especialmente de empresas extranjeras, sin
necesidad de tener que solicitar la aprobación de los recursos por parte de la
Asamblea Nacional.
Podavinci
Pierangela
Peña Mejía
V-20200298
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